"El próximo decenio nos brinda la oportunidad de reducir en un 50 por ciento la pobreza en el mundo. Miles de millones de personas podrán aprovechar los beneficios de la economía mundial. Pueden salvarse decenas de millones de vidas. Las soluciones prácticas existen. El marco político está establecido. Y por primera vez, el costo es verdaderamente asequible. Sean cuales fueren los motivos que puedan impulsar a cada uno a resolver la crisis que plantea la pobreza extrema -derechos humanos, valores religiosos, seguridad, prudencia fiscal, ideología-, las soluciones son las mismas. Lo único que se precisa es pasar a la acción."
Así comienza el Informe de los Objetivos de Desarrollo del Milenio elaborado por la ONU el cual elabora el marco general para alcanzarlos. Pueden ustedes leerlos a continuación, se sorprenderán de su inmensidad. Pero también lo harán por su posibilidad. Éstos son: erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el VIH/Sida, el paludismo y otras enfermedades; garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y fomentar la asociación mundial para el desarrollo. Como Compte dijo alguna vez el orden es fundamental para el progreso y ésta premisa muy bien podría describir la esencia del contenido de este documento : se trata de que todos trabajemos juntos para que las personas dejen de sufrir por las causas señaladas que queremos erradicar del mundo. Y nuestras razones son independientes de que el asunto nos concierna o no, porque el ayudarnos los unos a los otros es una de las cosas que nos hacen humanos. Por primera vez se nos señalan las metas mundiales y un plan para lograrlas.
Aún así, para quienes quieran buscar la vertiente utilitarista de la solidaridad, encontrarán que estos ocho objetivos son, aparte de fines en si mismos, acciones económicamente rentables. El capitalismo es un sistema que aumenta la riqueza geométricamente en función del número de individuos que participen en él. Cuantos más mejor, por lo que debemos incorporar cuanto antes a la gran mayoría de la humanidad para aumentar la grandeza de ésta. Solo aquellos colectivos más reaccionarios llenos de miedo a su cambio particular pueden justificar la realidad actual.
Asimismo, el lector del informe no debe olvidar que una mayor o menor calidad de vida conduce a una determinada conflictividad. Entonces, la seguridad y la paz del mundo están ligados a su riqueza por lo que no podemos dejar un sigan forjándose conflictos en potencia como consecuencia de la pobreza.
EL MECANISMO
Como ya hemos dicho antes, la guía que la ONU propone para este marco general de lucha contra pobreza es el orden a lo cual debemos añadir en su misma jerarquía la racionalidad y la paciencia.
En primer lugar, la cabeza de este mecanismo de abolición de la miseria será el Grupo de Naciones Unidas para el Desarrollo (GNUD) el cual se ocupará de coordinar desde la sede de Naciones Unidas al resto de actores del proceso. Así, en cada país receptor de ayuda se encontrará un equipo de la ONU el cual estará encargado de asesorar tanto a su anfitrión como a los donantes de éste ; todos los cuales estarán, lógicamente, en contacto directo.
Se trata de ir poco a poco, abiertos a todos. Es fundamental que todos los entes de la sociedad participen : gobiernos, asociaciones civiles y sector privado. Primero se hace un análisis detallado de la situación particular del país receptor. Posteriormente, si las condiciones son adecuadas, es decir, si la gobernanza del país es buena, se elabora un Documento de Estrategia para la Reducción de la Pobreza (DERP) acorde con los Objetivos del Milenio, para después implementar las acciones necesarias cuyos resultados siempre deberán ser supervisados. Hemos de tener en cuenta que desarrollar mínimamente un país llevará por los menos diez años, por lo que el DERP deberá abarcar este periodo de tiempo. Como puede apreciarse es un tema de fijación de prioridades y de dinero.
Las inversiones deben llevarse a cabo en siete esferas fundamentales las cuales son interdependientes : desarrollo rural, desarrollo urbano, sistemas de salud, educación, igualdad de géneros, medio ambiente y ciencia, tecnología e innovación.
LA TRAMPA DE LA POBREZA
Muchas veces se ha dicho que los países del Segundo y Tercer Mundo deben salir por su propio pié de su situación. Sin embargo, esto es absolutamente imposible, ya que han caído en la trampa de la pobreza. Esto no es otra cosa que un círculo vicioso que supone la incapacidad de generar ingresos debido, fundamentalmente, a la deuda externa contraída con los países ricos y a la inestabilidad política. Gracias a la asistencia multidimensional propuesta conseguirían romper la espiral.
COSTES Y BENEFICIOS
Siempre hay que mirar el dinero, no sea que nos vayan a engañar. En el plan se fijan los gastos en una media de165.000 millones de dólares anuales. En el mundo el presupuesto militar es de 900.000 millones de dólares al año. Con 20% de esa cantidad durante diez años más de 500 millones de personas serán rescatadas de la pobreza extrema, la pobreza que mata ; más de 300 ya no pasarán hambre, 30 millones de niños podrán vivir, 350 millones de personas tendrán agua potable y 650 podrán disponer de saneamiento básico. Y todo ello sin que nuestra calidad de vida se vea apenas disminuida.
PROBLEMAS DE LA AYUDA ACTUAL
En este informe se ahonda en el panorama actual de la asistencia al desarrollo debido a su incoherencia e insuficiencia. Los países desarrollados llevan a cabo cualitativa y cuantitativamente la ayuda para aquellos que están en vías de estarlo de una manera errónea. Al analizar estos planes resultan distar mucho del procedimiento óptimo señalado en el documento que nos ocupa. Aparte de, por ejemplo, retirar con el cobro de la deuda externa el dinero que dan, no consideran los objetivos clave y las estrategias de ayuda no realizan el exhaustivo examen necesario sobre la realidad del país al que van a asistir. Asimismo, pese a que el desarrollo es un proceso largo, predominan los procesos a corto plazo que dificilmente conseguirá la sostenibilidad general deseada. Finalmente la financiación es insuficiente.
Esto, incluso, ha conducido a la impresión equivocada de que ayudar no sirve de nada ya que están atrapados en las garras de su propia desgracia histórica. Esto no es cierto, ya que en los casos en que la asistencia se ha prestado de manera correcta, tal como se describe en el informe, se han conseguido grandes avances. Dos ejemplos tácitos son Vietnam y su epidemia de paludismo en 1991 ; y el plan de Tanzania para lograr la enseñanza básica universal para el año 2006. Sobre todo hay que eliminar el tópico de que todos los países pobres están mal gobernados.
Los Objetivos del Milenio y el plan para lograrlos han sido fijados en el marco dispuesto por la Cumbre del Milenio (2000), la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo (Monterrey, 2002) y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible (Johannesburgo, mismo año) ; todas ellas reuniones en las que los países del Primer Mundo han contraído numerosos compromisos con el resto acerca de la asistencia que les brindarían y de los cuales no es el menos importante aquel que afirma que se donará el 0,7 % de sus productos nacionales brutos (la cantidad necesaria para llevar a cabo el proyecto analizado en este reportaje). Sin embargo, si han pasado seis años desde las últimas reuniones y el presupuesto de ayuda al desarrollo se ha quedado en un 0,2, entre otras cosas, deberíamos preguntarnos si estas reuniones. no han sido un ejercicio de cinismo.
jueves, 19 de marzo de 2009
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